"La memoria no guarda películas; guarda fotografías"
Milan Kundera
Milan Kundera
Últimamente tengo la impresión de tener demasiado tiempo libre, mucho ocio y poco trabajo. Todos mis compromisos en temas de estudio están acabando y aunque en ese sentido tengo nuevos proyectos que tarde o temprano realizaré, es cierto que hoy por hoy me siento un poco más libre y puedo permitirme centrarme en cosas que antes, por H o por B, había dejado abandonadas. Una de estas cosas es, por supuesto, mi afición por las BJD.
Tengo algunas cosas pendientes de resolver, como por ejemplo el tema de la peluca de Bread17 (de la que aún no tengo demasiadas noticias aunque he de decir que la muchacha está poniendo de su parte por darme una solución), o el maquillaje de mi Amber, que había planificado para esta mañana pero que por motivos varios, no he podido llevar a cabo. Pero como ya dije en su día, como no tengo prisa, me da un poco igual.
Y es que hoy he preferido hacer una serie de fotos de un muñequito que me llegó concretamente el día 14 de diciembre de 2010 pero que aún no había tenido tiempo de coger en condiciones, de trastear y de darle una oportunidad frente a mi cámara, y creo que es demasiado mono para no hacerlo ya. ¡Máxime cuando le puse su reciente peluca y me pareció que estaba exquisitamente dulce! >////<
Aunque todavía tengo que buscarle unos ojos en condiciones. Los que lleva no me disgustan pero son muy pequeños y le hacen cara de "volado"... :___D Y con un Yo-SD que quiera matarme, ya tengo suficiente y no necesito dos. xDDD
Así que bueno, aunque son solo dos de las ocho fotos que le había hecho, presento finalmente a Rickon, mi pequeño bizcochito de vainilla, dulce, tierno, llorón, con pinta de gamberrillo aun sin haber roto un plato en su vida y siempre, siempre, siempre despeinado.
Cada foto tiene el color de su padre y de su madre, ¡pero es que fotografiarlo ha sido todo un reto! Al menos he podido descubrir que a Leto no le gusta demasiado el olor del mohair o, en su defecto, que quiere comérselo... Porque ver a tu Yo-SD colgando de la boca de tu gato o calvo justo cuando le haces una foto, es quizás demasiado revelador... Más aún si tienes que perseguirlo para conseguir los pelos que se ha llevado corriendo pasillo abajo... Sí; una verdadera odisea.
Tendré que pensármelo detenidamente la próxima vez que quiera sacar a este renacuajo y más si quiero hacerle alguna que otra sesión en condiciones con su inseparable amigo Bran, porque me parece que en esa situación necesitaré ocho ojos. >3<
Estos gatos del demonio...

Ais qué graciosísimo está con esa peluquita, yo me lo comía y rebañaba con pan XDDDDDDDDDD. Y supongo que el efecto de los ojos será mayor en persona, porque en las fotos no se nota mucho ¿eh? :D
ResponderEliminar